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ciudadanía digital

Percepción de los profesores del nivel primaria respecto a la ciudadanía digital

 

Quiñonez Pech, S. H., & Chan Chi, G. I. (2021). Percepción de los profesores del nivel primaria respecto a la ciudadanía digital. Revista Publicando8(28), 37-46. https://doi.org/10.51528/rp.vol8.id2153

INTRODUCCIÓN

La educación tiene como principal intención la formación integral de los seres humanos, favoreciendo la adquisición y construcción de los conocimientos, el desarrollo de las habilidades, estrategias, así como las actitudes enfocadas en promover el desarrollo de la dimensión ética y los valores (Vincezi y Tudesco, 2009).  Es por esto que la educación debe encaminarse hacia la formación humana de una manera articulada, sistemática, intencional y con el apoyo de los diferentes recursos y herramientas que proporcionan las tecnologías de información y comunicación (TIC) (Stramiello, 2005).

En este sentido, Hernández (2017) señala que la tecnología se ha convertido en un catalizador de oportunidades para innovar y apoyar en soluciones de problemas sociales-educativos, por lo cual en el Plan Sectorial de Educación 2020-2024, se establece la importancia que tiene el hecho de disminuir la brecha digital, fomentando la adquisición de los conocimientos, habilidades y responsabilidades necesarias para el uso de las TIC.

Desde esta perspectiva, Ávila (2016) afirma que la educación desempeña un papel crucial en la formación de la ciudadanía digital, además representa un reto indiscutible, ya que el uso de las tecnologías en el campo educativo conlleva al desarrollo de nuevas prácticas de enseñanza-aprendizaje, lo cual permea sustancialmente en el rol del profesorado sin dejar exento a los estudiantes.

La ciudadanía digital inmersa en el campo educativo conlleva la integración de las TIC al servicio de la instrucción, así como hacia la revisión de las dinámicas referentes a las formas de enseñar y aprender utilizando las tecnologías, por lo tanto promover la construcción de una ciudadanía digital implica comprender las formas de participación, respeto, intercambio, colaboración y convivencia en los entornos digitales para construir una sociedad a través de internet (Cobo, 2019) donde pueden desarrollarse interacciones armoniosas entre todos los integrantes de la misma para continuar aprendiendo y formándose como ciudadanos críticos, reflexivos, democráticos e íntegros, capaces de discernir la información que consumen de la internet para compartirla de forma ética y transparente.

En esta misma línea Peña (s/f) argumenta que es debido al masivo acceso a internet, a sus recursos y a los contenidos que ofrece, que tanto los sistemas educativos como los padres de familia tienen que hacerle frente al desafío que conlleva las nuevas formas de aprender y de enseñar a vivir en una sociedad denominada en red, así como en una cultura digital que se encuentra influenciada por los medios digitales, comunidades y grupos sociales que interactúan en línea a través de internet.

De acuerdo con la UNESCO (2014), la ciudadanía digital resulta ser un conjunto de competencias que les permiten a los ciudadanos acceder, recuperar, comprender, evaluar, utilizar, crear y compartir información y contenidos utilizando distintas herramientas y recursos, de manera crítica, ética y eficaz; según Lozano y Fernández (2019), un ciudadano digital es aquella persona que posee la capacidad para ejercer sus derechos de ciudadanía en internet, abocándose a los principios éticos, críticos y coherentes, que promueve el cambio social.

Considerando lo antes mencionado, la escuela debe asumir el reto de formar ciudadanos digitales éticos en el uso de las TIC, así como en el manejo de la información, en su distribución de forma segura, responsable, reflexiva y crítica al mismo tiempo que se centren en promover la alfabetización digital, en disminuir las brechas digitales y favorecer la sana convivencia e interacción desde las redes y entornos virtuales.

Aunado a lo anterior, es importante considerar que uno de los roles principales para la innovación y transformación dentro de las instituciones educativas es el del profesor, ya que él es un agente educativo y socializador; además apoya a los estudiantes en la construcción activa de sus conocimientos, a través de su guía, dirección y orientación. Al mismo tiempo, construye procesos de interacción favorables para la potencialización de las habilidades de los educandos; según Prieto (2008) es quién se encarga de transmitir a través del ejercicio de su docencia una serie de valores enfocados en contribuir de manera directa o indirecta con la formación de los estudiantes.

Ante esto, se puede afirmar que el profesorado ejerce una función esencial dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, puesto que debe asumir el compromiso con los estudiantes de educarlos en la libertad de pensamiento, así como promover en ellos la adquisición de un amplio bagaje de conocimientos que promueva sus actitudes críticas (Prieto, 2008); al mismo tiempo debe de centrar sus esfuerzos en formarlos para convertirlos en ciudadanos éticos y competentes en un ambiente digital.

A partir de lo anterior Galindo (2009), señala que cuando el profesor se encuentra frente a la tecnología adquiere el rol de ciudadano digital, pues debe fortalecer a través de la formación continua el uso ético de las TIC; lo cual representa el punto de partida para llevar a cabo el proceso de humanización de las tecnologías, esto apoya a una implementación de las TIC responsablemente desde los escenarios tecnócrata, reformista y holista, tanto dentro como fuera del aula.

Siguiendo con este mismo orden de ideas, el profesor es un agente de cambio, capaz de responder a las demandas de la sociedad digitalizada, puesto que el rápido avance de las TIC ha favorecido el desarrollo de nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje; según Antúnez, González, Soler, Rodríguez y Hauß (2013), de nuevas formas para crear, expresar y acceder a diferentes contenidos, de tal forma que, en el mundo globalizado, con mayor frecuencia se hace necesario el uso de los recursos tecnológicos para el tratamiento, análisis y difusión de la información en el ciberespacio; esto ha generado prácticas políticas y sociales a través de internet y los medios digitales para hacer valer los derechos, realizar demandas sociales, exigir transparencia, así como la rendición de cuentas, con el fin de demostrar cómo la sociedad se apropia de lo público para ejercer ciudadanía digital (Alejandro, Benítez y Ortiz, 2015).

La educación no está exenta de lo antes mencionado, la incorporación de las TIC ha causado una revolución en los procesos de enseñanza-aprendizaje, convirtiéndose en un factor para innovar en el sistema educativo, promoviendo prácticas de enseñanza vinculadas al uso de las tecnologías y a la construcción de modalidades no convencionales de aprendizaje. Considerando esto, se hace necesario redireccionar el proceso formativo de los profesores y estudiantes incorporando aspectos vinculados a la era de la digitalización, específicamente educándolos para construir y consolidar su ciudadanía digital.

De aquí la importancia de abordar la ciudadanía digital en el campo educativo, a fin de favorecer desde la escuela la formación de ciudadanos digitales que puedan adquirir conocimientos y desarrollar habilidades que les permitan innovar en el proceso de enseñanza-aprendizaje en los entornos virtuales, incorporando el uso de los diferentes recursos que proporcionan las TIC y la internet de una forma segura, confiable y ética para garantizar su formación integral, ya que de acuerdo con García-Valcárcel, Basilotta y Mulas (2016), la ciudadanía digital, es un espacio en el que las personas pueden relacionarse e interactuar entre sí y con los demás seres humanos que conforman la sociedad, a través del uso potencial que ofrecen las tecnologías de la información y comunicación.

En México, desde el año 2009 se tienen registros del surgimiento de las primeras experiencias visibles de ciudadanía digital, concibiendo al ciudadano digital como aquella persona experta y que es capaz de utilizar de forma responsable las TIC para dar cumplimiento a los objetivos planteados (Walter, 2015; Alva, 2019).

Ante esto, Cárdenas (2018), señala que la Secretaría de Educación Pública en México, estableció como una de sus prioridades impulsar estrategias orientadas a la mejora de la calidad educativa, declarando como uno de los ejes centrales la incorporación de prácticas y apoyos enfocados hacia una educación innovadora, haciéndose necesario identificar los desafíos referentes a la inclusión de tecnologías en beneficio de la educación en México, de tal forma que se realizó un estudio centrado en diagnosticar puntualmente el nivel de conocimiento tanto de estudiantes como de docentes de las escuelas públicas en ciudadanía digital. Entre los resultados encontrados estaba que los niveles de competencia de los docentes, estudiantes y padres de familia eran similares en cuanto a la ciudadanía digital. Asimismo, se encontró que existía la necesidad de una mayor capacitación de los profesores y padres de familia respecto al uso de las TIC en comparación con los estudiantes, lo cual mostró que los programas relacionados con la alfabetización digital debían expandirse y ser incluyentes.

Por otro lado en el estado de Yucatán, el Instituto Nacional Electoral (2020) desarrolló el proyecto denominado ciudadanía digital, el cual busca promover la participación ciudadana mediante el uso de las redes sociales; al mismo tiempo pretende fomentar el pensamiento crítico y uso responsable de la información que se comparte y consume a través de internet, esto con el fin de crear conciencia acerca de las interacciones que se realizan con las demás personas de forma individual y colectiva.

En síntesis, se puede afirmar que cuando una persona navega en el ciberespacio esta debe de ser responsable. Por tal motivo para garantizar el éxito de la ciudadanía digital es significativo el uso ético de la información y las TIC; así como promover acciones que favorezcan el acceso de la población a las tecnologías, a fin de combatir la brecha digital y que la escuela como institución formadora logre construir una verdadera cultura digital en la nueva era del conocimiento. Considerando lo antes mencionado, surge la necesidad de identificar el nivel de percepción que tienen los profesores de primaria respecto a su ciudadanía digital con el fin de proponer recomendaciones que permitan el desarrollo de dicha competencia.

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