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Realidades y desafíos del acoso escolar: un estudio contextualizado en dos escuelas de educación básica de la Provincia del Guayas: Richard Burgos Suárez (Isla Trinitaria-Guayaquil) y  Milton Reyes Reyes (El Recreo-Durán)

El acoso escolar es un fenómeno que cada vez cobra más fuerza en los planteles educativos. Constituye una realidad que se expresa a nivel mundial, siendo América Latina la que presenta la mayor tasa de incidencia. En Ecuador, al cierre de 2018, las cifras superan los 1400 casos de acoso escolar estudiados, lo que se considera alarmante, por las repercusiones en el plano físico, psicológico y social que esto implica. El presente artículo es el resultado de una investigación que pretende explorar este fenómeno en dos unidades educativas (…). Los resultados arrojaron la presencia de situaciones de acoso escolar, sobre todo en niños varones, cuyas manifestaciones más evidentes son el chantaje, la burla, los apodos despectivos y la presión desde una posición de poder. Se expresan síntomas como ansiedad, miedo, sudoraciones y daño a la autoestima. Los docentes reconocen dichas manifestaciones, pero sienten que les faltan recursos pedagógicos y herramientas legales para combatirlos.

 

Introducción

El acoso escolar continúa siendo, en la actualidad, un fenómeno social altamente expandido a escala mundial. Las cifras que se presentan son alarmantes, sobre todo si se considera que detrás de todo esto existen múltiples seres humanos que se afectan física y psicológicamente, incluso con repercusiones que pueden llegar hasta la muerte.

Por ejemplo, según cifras de la UNESCO (2018), el 32% de los niños en edad escolar están más expuestos al acoso que las niñas, cuyo porcentaje es del 28%. Sin embargo, cuando los datos incluyen la violencia sexual u otras modalidades de violencia de género, las cifras demuestran que las niñas son las más vulnerables, alcanzando un 65% de expresión, en relación con el 62% de los niños.

Por otra parte, según la Organización Mundial de la Salud, más de 600 mil niños y adolescentes se suicidan como resultado de determinado tipo de acoso, acoso escolar y bullying (citado en Arias-Sandoval, 2018; Nashiki, 2013). Los mismos se exponen a determinados tipos de maltrato físico, psicológico, el cual se enmascara de múltiples formas, desde las burlas, las risas, las ofensas, hasta aquellas que implican un maltrato físico evidente, generando un daño físico y emocional perdurable en el tiempo, que muchas veces resulta irreversible (Zych, Beltrán-Catalán, Ortega-Ruiz, & Llorent, 2018).

En el caso de Ecuador, un informe de la CEPAL (2012) demuestra que la violencia física, provocado por las expresiones de acoso escolar, alcanza un 21.9%, cuando se realiza una comparación entre la convivencia escolar y el desempeño académico de estos estudiantes. Según cifras del Ministerio de Educación, desde el año 2014 hasta el 28 de mayo de 2018, se contabilizan 1.461 casos de acoso escolar en el Ecuador (El Telégrafo, 2018; citado en Aguilar, 2019).

Por otra parte, según la Encuesta Nacional de la Niñez y la Adolescencia en Ecuador, se comprobó que el 64% de los menores escolarizados, entre 8 y 17 años, había sido parte de peleas entre ellos, mientras que un 69% alegaba la presencia en los espacios educativos de abusos y maltratos hacia los más pequeños (Knaul y Ramírez, 2014).
Dichas cifras se integran a la elevada tasa de incidencia de acoso escolar en América Latina (70%), la cual constituye la más elevada del mundo (Pozo-Ortega, 2018).

El acoso escolar se refiere a “la violencia prolongada y repetida, tanto mental como física, llevada a cabo bien por un individuo o por un grupo, dirigida contra un individuo que no es capaz de defenderse ante dicha situación, convirtiéndose este en víctima.” (Blanchard y Muzás, 2007, p.15). Es decir, tiene un carácter repetitivo, sistemático y la intencionalidad de causar daño o perjudicar a alguien que habitualmente es más débil.

Existen dos características que nos permiten identificar cuándo estamos ante la presencia de este fenómeno. En primer lugar, el establecimiento de relaciones de dominación y poder; se establece una relación entre acosador y víctima, donde el primero somete a la otra persona a través de chantajes, burlas u otras expresiones, la segunda característica está dada por la reiteración del acoso, el mismo no se presenta de manera aislada, sino que constituye una sucesión de eventos y acontecimientos que provocan daño, malestar, desequilibrio, limitaciones en las relaciones y muchas otras consecuencias físicas y psicológicas.

El acoso escolar implica un desequilibrio de fuerzas, de poder, entre los implicados, y se da una especie de patrón comportamental agresivo que implica acciones no deseadas y no aceptadas por el otro, de manera sostenible en el tiempo (Guía práctica para el abordaje del acoso escolar, 2014).

Existen múltiples tipos y formas de acoso escolar, las que a pesar de tener consecuencias similares como ya se han advertido, la expresión que alcanzan puede ser útil a la hora de estudiar el fenómeno y buscar las mejores alternativas de solución, contextualizadas al tipo de acoso que se presenta, y analizar las razones por las que el victimario actúa de la manera que lo hace.

Según Cano y Vargas (2018), existe cuatro tipos y formas de acoso escolar:

  • Acoso escolar físico: Este tipo de acoso se realiza mediante la fuerza corporal o a través de determinados objetos, con la intención de causar dolor, privación o incomodidad en la víctima, y se expresa a través de daños físicos a la víctima o a sus objetos personales.
  • Acoso escolar verbal: Se desarrolla a través de la palabra, mediante la expresión de insultos, burlas, discriminaciones, expresiones obscenas que ridiculizan y humillan a la víctima.
  • Acoso escolar social: Su intención fundamental es provocar daños en la víctima a través del deterioro de sus relaciones sociales con terceras personas, provocando así la marginación y exclusión social de esta.
  • Acoso escolar psicológico: Se relaciona, fundamentalmente, con un deterioro de la autoestima, alimentar sensaciones de desamparo e inseguridad, con la finalidad de hacerla sentir inferior.

 

Dada la magnitud que alcanza este fenómeno en el Ecuador, es que cada vez se hace más urgente desarrollar investigaciones que aporten conocimiento empírico sobre la expresión que alcanza el acoso escolar en los diversos centros educativos, con miras a desarrollar estrategias de solución a dicha problemática.

(….)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aguilar, K. (2019). El acoso escolar o bullying en el Ecuador: relevancia jurídica. (Tesis inédita en opción al grado de Licenciada en Derecho). Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Internacional SEK.
Arias-Sandoval, L. (2018). Reflections on bullying in Costa Rica. Revista Electrónica Educare, 22(3). https://doi.org/10.15359/ree.22-3.19.
Blanchard, M y Muzás, E. (2007). Acoso escolar. Desarrollo, prevención y herramientas de trabajo, Madrid, España: Narcea, S.A. de Ediciones.
Cano, M., y Vargas, J. (2018, enero 31). Actores del acoso escolar. Revista Médica Risaralda 2018. Recuperado de: http://revistas.utp.edu.co/.
Cuevas, M. C. (2008). Efectos de la exposición a violencia en niños: implicaciones para la investigación, la práctica y la política. Cátedra Mercedes Rodrigo. Universidad Javeriana Cali y Asociación Colombiana de Facultades de Psicología. Ascofapsi, Cali.
Knaul, F., y Ramírez, M. (2014). El impacto de la violencia intrafamiliar en la probabilidad de violencia intergeneracional, la progresión escolar y el mercado laboral en México. Caleidoscopio de la Salud, 69–88.
Ministerio de Educación. (2014). Guía práctica para el abordaje del acoso escolar. Recuperado de https://educacion.gob.ec .
Nashiki, A. (2013). Bullying: El poder de la violencia: Una perspectiva cualitativa sobre acosadores y víctimas en escuelas primarias de Colima. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 18(58), 839–870. Recuperado de: https://www.scopus.com/inward/record.uri?eid=2-s2.0-84886654449&partnerID=40&md5=5ef26cf9c6d2ba29d472248e82007ec9 .
Pozo-Ortega, J. (2018). Juegos cooperativos para disminuir el acoso escolar en estudiantes del séptimo año de educación básica, paralelo “b” de la escuela 18 de noviembre (Universidad nacional de Loja, Ecuador). Recuperado de: https://dspace.unl.edu.ec/jspui/bitstream/123456789/20680/1/TESISI JENNIFER POZO.pdf.
UNESCO (2018, octubre 1). Nuevos datos revelan que en el mundo uno de cada tres adolescentes sufre acoso escolar. Recuperado de https://es.unesco.org/news/nuevos-datos-revelan-que-mundo-cada-tres-adolescentes-sufre-acoso-escolar.
Zych, I., Beltrán-Catalán, M., Ortega-Ruiz, R., y Llorent, V. (2018). Social and Emotional Competencies in Adolescents Involved in Different Bullying and Cyberbullying Roles. Revista de Psicodidáctica, 23(2), 86–93. https://doi.org/10.1016/j.psicod.2017.12.001.

 

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